Cuando hablamos de capitalismo, solemos imaginar un sistema único, homogéneo y global que se impone de manera uniforme en todos los países. Sin embargo, el antropólogo Luis Reygadas nos invita a cuestionar esa visión simplificada. En su obra Otros capitalismos son posibles, plantea que no existe un solo capitalismo, sino múltiples formas de organizar la producción, el consumo y las relaciones sociales bajo esta lógica. Cada sociedad adapta el capitalismo a sus condiciones históricas, culturales y políticas, generando una diversidad que merece ser reconocida y analizada.
El capitalismo no es una máquina monolítica, sino un sistema abierto que se transforma según los actores que lo habitan. En algunos lugares se expresa como capitalismo financiero, dominado por bancos y mercados bursátiles; en otros, como capitalismo extractivo, centrado en la explotación de recursos naturales; también existen capitalismos comunitarios, donde las prácticas de reciprocidad y solidaridad conviven con dinámicas de mercado. Esta pluralidad muestra que el capitalismo no es inmutable, sino que se reinventa constantemente.
Reygadas propone cambiar las preguntas tradicionales. En lugar de discutir si el capitalismo es “bueno” o “malo”, debemos preguntarnos: ¿qué tan diverso puede ser?, ¿por qué difieren sus formas?, ¿qué factores provocan sus transformaciones?, ¿cuáles son sus límites y alcances? Estas preguntas abren la posibilidad de pensar alternativas dentro y fuera del sistema, reconociendo que las economías populares, las cooperativas y las experiencias comunitarias también son parte de la historia del capitalismo, aunque muchas veces sean invisibilizadas.
Para países como Bolivia, esta perspectiva es especialmente relevante. Aquí conviven un capitalismo estatal, vinculado a la gestión de recursos estratégicos; un capitalismo popular, expresado en mercados, ferias y redes familiares; y un capitalismo global, que conecta al país con cadenas internacionales de producción y consumo. Se puede entender estas interacciones desde un enfoque sistémico y multidisciplinario, así se nos permite ver cómo los distintos subsistemas económicos dialogan, chocan o se complementan.
Hablar de “otros capitalismos” es reconocer que no estamos condenados a una única forma de organización social. Es abrir la puerta a imaginar futuros distintos, donde la economía pueda estar al servicio de la ciudadanía y no al revés. Es también un llamado a la reflexión crítica: si existen múltiples capitalismos, ¿cuál queremos fortalecer?, ¿qué valores deben guiarlo?, ¿cómo podemos comunicar y visibilizar esas alternativas para que se conviertan en proyectos colectivos?
La síntesis visual, la comunicación estratégica y el análisis multidisciplinario pueden ayudarnos a mapear los distintos capitalismos que coexisten en nuestra región y en el mundo. Así podremos construir narrativas que promuevan la participación, la transparencia y la transformación social. Porque, como afirma Reygadas, otros capitalismos son posibles, y depende de nosotros hacerlos visibles y viables.